sábado, 20 de marzo de 2021

LA ÚLTIMA ERMITA DE SANTA BÁRBARA

 

APUNTES HISTÓRICOS SOBRE LA CAPILLA CEMENTERIAL DEL “FUERTE CAZORLA”

En la zona más alta del casco urbano de Lerín, a 447 m de altitud y aproximadamente 100 m sobre la cota del río Ega que corre a sus pies por el oeste, se alzó el castillo medieval de Lerín, del que ya hay documentados “tenentes” a partir de la segunda mitad del s. XI. Se conocen varias reparaciones en el castillo en los siglos XIII y XIV, cuando se mencionan el “palacio mayor”, la capilla –que se rehace por ruinosa en 1333-, establos, barbacana y “torrellas” o torres menores.

En la guerra con Castilla, año 1378, se produce la destrucción del castillo. En 1380 figura como “caydo es”. Si acaso fuese reconstruido, siquiera sea parcialmente como parte integrante de la muralla de la villa, sería desmantelado como otras fortalezas navarras a comienzos del s. XVI y comienza entonces el imparable proceso de ruina y expolio de sus materiales. En su solar, sin embargo, se conservó la ermita de Santa Bárbara, patrona de la villa.

Llegó a principios del s. XIX seguramente arrasado, conservando a la vista quizá parte de su planta, especialmente peña de yeso recortada como cimentación de muros exteriores. Y eso es lo que se aprovecharía para acomodar el cementerio.

 

CEMENTERIO DE LA PEÑA O DE SANTA BÁRBARA

A raíz de una mortífera epidemia de “peste amarilla” ocurrida a comienzos del s. XIX se determinó suspender los enterramientos que se venían sucediendo desde época medieval en el interior de la parroquia y en el inmediato cementerio del Pintado, situado justo en frente de la casa de Larramendi, la más señorial de la villa.

Y así hacia 1805, por motivos sanitarios, se trasladan las inhumaciones a un nuevo camposanto que se buscó cercano a la ermita de Santa Bárbara, en lo más alto del casco urbano, lugar menos insalubre que el anterior.

El nuevo cementerio de la Peña tenía planta sensiblemente cuadrada de unos 25 m x 30 m, construidas sus paredes de piedra de yeso sobre la recortada peña y reforzadas sus esquineras con sillares de arenisca, reaprovechados y seguramente procedentes de los propios restos del castillo en cuyo solar se acomodó el nuevo cementerio. Y así, prácticamente de planta cuadrada se representa en un plano de la villa de Lerín levantado con ocasión de la I Guerra Carlista.  


Fig. 1. El cementerio de Lerín, sobre plano de hacia 1837 (Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército, Navarra, Cartoteca, nº 511, Plano de la villa de Lerín, [1835-37]).

 

Pero se estimó que era un camposanto pequeño para las necesidades de la población, en pleno crecimiento tras la guerra civil. 

Precisamente entre el final de la Primera Guerra Carlista y la Tercera (1872-76), hacia 1850, tuvo lugar la ampliación del cementerio ganando espacio en dirección oeste y pasando de una extensión aproximada de 775 metros cuadrados a algo más de 1000. Como novedad aparece un edificio adosado al muro sur del cementerio, con función de capilla cementerial advocada a Santa Bárbara, con la doble función de servir de capilla auxiliar para las necesidades del rito funerario y, al tiempo, como recuerdo y evocación de la histórica ermita de la misma advocación destruida durante la guerra carlista para reaprovechar sus materiales en la obra de fortificación, operación ordenada por el general Espartero en junio de 1837.

La capilla cementerial de Santa Bárbara es un edificio rectangular, de unos 9,40 m de largo y 6,3 de ancho, ocupando una extensión aproximada de 60 m². Se diseñó para ocupar el eje central del nuevo cementerio ampliado, de modo que desde el acceso situado al norte quedara justo enfrente la nueva capilla. Para su construcción se buscaron sillares especiales, muy posiblemente de la anterior ermita de Santa Bárbara, reutilizándolos de intento para significar la continuidad de la advocación aunque en diferente ubicación. Los mejores sillares (tanto de arenisca fina como de autóctono yeso alabastrino) se reservaron para la fachada que daba al cementerio, con clara intención de monumentalizarla. También se reutilizaron numerosos sillares de arenisca en la fachada meridional, hacia la Peña, mientras que en la fachada occidental se utilizó piedra de yeso en su mayor parte. Se desconoce la composición de la pared oriental al servir de frontis para el frontón viejo, presentando encalada su superficie. Es posible que desde su construcción –pues está documentada un “juego de pelota” asociado al cementerio- se pensara en esta función para la pared oriental, que con la existente del cementerio conformaban un singular frontón con pared a la derecha.

 

Fig. 2. Fragmento de un plano militar de Lerín durante la III Guerra Carlista en el que se representa el “Fueret Cazorla” construido en el cementerio. Señalada la capilla cementerial. (Rodríguez Arroquia, Memorial de Ingenieros, 1876).

 

En 1872, año de comienzo de la III Guerra Carlista, se autoriza la construcción de un panteón familiar (“carnerario”) a Antonino Mendigaña. Pero con motivo de establecer un hospital militar en Lerín, y ante la gran cantidad de soldados fallecidos a resultas de heridas ocurridas en las distintas batallas en el entorno de Montejurra y Estella, el cementerio ya no admite más cadáveres a mediados de 1874, según informa el sepulturero. Ante la grave situación, el ayuntamiento decide hacer un nuevo cementerio extramuros, partida de la Valdechate.

A primeros de agosto de ese mismo año de 1874 el general Moriones ordena la construcción de un fuerte aprovechando la altura y panorámicas que disfruta el cementerio. Tras aprobar la planta de la nueva fortificación se ve la necesidad de expropiar una pequeña parte de 130 m², justamente la esquina noroeste. El 10 de agosto, ante la comunicación del capitán Arias para exhumar los cadáveres enterrados en esa zona, el ayuntamiento acuerda trasladar los restos a “la ermita que hay en el mismo cementerio” desenladrillanado el suelo y abriendo la “fuesa” suficiente, siempre y cuando no se presenten obstáculos insalvables. Y en caso contrario, que se vuelvan a enterrar en otro punto del cementerio. Trece días después, el 23 de agosto, se bendecía el nuevo cementerio –actualmente en uso- en el camino de la Piedra.

En octubre las obras del fuerte del cementerio (nombrado oficialmente “Fuerte Cazorla” en memoria del fallecido capitán de Ingenieros Emilio Cazorla y Prats, fallecido en la acción de Santa Bárbara de Mañeru el año anterior) estaban muy adelantadas. Es entonces cuando Moriones decide darle una nueva función al edificio, reforzando “con bóveda de ladrillo la ermita o capilla del cementerio, para situar en su plataforma dos piezas de artillería que batiesen el inmenso horizonte que se descubre desde ese punto” y encargando al capitán Arias su construcción. Durante la visita efectuada el 19 de noviembre el general Moriones dispuso “que se construyera alojamiento para el Gobernador del fuerte Cazorla bajo las nuevas bóvedas de la capilla, destinadas a soportar artillería”. El 15 de noviembre ya estaba terminada la bóveda y con ella, prácticamente concluido el fuerte. Consta que durante el año siguiente y hasta la conclusión de la guerra, el 28 de febrero de 1876, el edificio sirvió de alojamiento al gobernador militar del fuerte. Sobre la terraza ondeaba una gran bandera nacional, según representa un dibujo contemporáneo en el “Álbum del bloqueo de Pamplona”.

Fig. 3. El “Fuerte Cazorla” en 1875. A la izquierda, la residencia del gobernador, con la bandera en la terraza.

 

Una vez traspasada la propiedad de la fortificación por parte de los militares al ayuntamiento de Lerín, mediante escrito de 13 de septiembre de 1877, la antigua capilla pasó a prestar distintas funciones (la última de ellas, como “academia” de música para formación de los componentes de la banda municipal, hasta la década de 1970).

Fig. 4. El “fuerte Cazorla” desde el SW. Revista “La Avalancha”, 1915

 

Sin que conozcamos los motivos concretos, pero muy posiblemente por problemas de humedades generados en la terraza, se procedió a desmontar buena parte de la cubierta, reduciendo ostensiblemente la altura del edificio, que se cubrió con tejado inclinado a un agua, manteniendo mayor altura –casi la original- el muro oriental, pues conservó su función de frontis para el juego de pelota. Esta reforma ostensible debió de producirse en las décadas centrales del siglo XX. En una fotografía publicada en la revista pamplonesa “La Avalancha” en 1915 todavía presenta el edificio un aspecto semejante al que tuvo durante la III Guerra Carlista. Incluso se observan aberturas en el muro que encierra la terraza que bien pudieran haber servido como cañoneras de las piezas de artillería que Moriones pensaba colocar allí.

Hacia el año 2000 se pensó seriamente en demoler el edificio a causa de las grietas existentes en el muro occidental y el evidente abombamiento del muro meridional. La causa de estas patologías en la fábrica del edificio se debe, sin ninguna duda, al empuje que produce el relleno de tierras que colma el interior del edificio con sedimentos de más de 5 m de altura que convendría eliminar.

Fig. 5. Refuerzo del muro meridional. Año 1968.

En 1968 ese empuje era evidente y se trató de solventar con  la construcción en su base de un muro de más de 1 m de altura que actualmente se encuentra removido. Poco después de esa fecha el muro sur fue sometido a un arreglo de su cara externa: se repicaron los restos existentes de yeso rojizo, aplicados en la obra de 1874 en el exterior de todo el fuerte, y se sustituyeron por la banda intermedia y el remate de revoco que se ven en la actualidad.

 


Fig. 6. Ubicación de la antigua capilla cementerial.

 

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Artículo: José Luis Ona

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miércoles, 24 de febrero de 2021

CARDO

 


Hoy, en LERÍN ES CAPITAL. volvemos a meternos en la cocina. Y lo hacemos con un producto de temporada.

Muy posiblemente, el CARDO sea la reina de las hortalizas invernales, al menos en nuestro entorno. Seguro que buena parte de los lerineses que tienen huerta, dedican, cada año, al menos un par de "rencles" a este producto estrella.

Antes de entrar en fogones, vamos a conocer un par de cosillas interesantes sobre el cardo.

Aunque el nombre de "cardo" abarca una cantidad enorme de especies (miles), de todas ellas, apenas unas pocas variedades se cultivan para su consumo. De entre ellas, y como productos emblemáticos dentro del "olimpo" de la huerta lerinesa, podemos nombrar a la alcachofa (Cynara scolymus), de la que se consume la flor, y el cardo (Cynara cardunculus) del que se consumen las pencas de las hojas.

En otro tiempo, su uso estaba más extendido por la península, pero en la actualidad es en Navarra, Aragón y Soria donde más se consume, y es Navarra, de largo, donde más se cultiva.

El cardo es un producto cuya preparación pide algo de trabajo, mimo y dedicación, por lo que en estos tiempos de prisas y de "hacer cualquier cosilla rápida", puede dar, en principio, un poco de pereza ponerse a preparar. Y no tanto por el hecho de cocinarlo, sino por el ratillo de limpiarlo.
Sin embargo, esto no es problema demasiado grave, ya que el cardo nos ofrece tres ventajas muy a tener en cuenta:

Primera: De acuerdo, la limpieza del cardo es relativamente laboriosa, pero una vez que lo tenemos en casa, y aunque lo ideal es prepararlo cuanto antes, nos permite mantenerlo unos días si lo conservamos convenientemente protegido, hasta encontrar ese "ratillo tonto" en el que meterle mano, sabiendo que luego él, agradecido, nos devolverá a cambio varios momentos de placer gastronómico. Y por tanto, también se puede preparar "en veces".

Segunda: El cardo responde muy bien al congelado y al envasado al vacío. Por lo que con el trabajo de limpieza de una sola planta vamos a poder disfrutar de cardo varias veces.

Y tercera: El cardo también responde de maravilla a la conserva, de modo que no solo podemos embotarlo nosotros, sino que podemos comprarlo ya embotado, y os aseguro que no hay forma más cómoda de limpiar una verdura que... comprándola ya limpia!!! A día de hoy no es nada difícil comprarlo en mercado, en temporada, limpio al vacío, y a lo largo de todo el año, en conserva.

Esto anterior es para los un poquillo más... perezosos. Para quien disfruta con la cocina, no hay mayor placer que elaborar el producto uno mismo, pero también sabemos que para muchos no es fácil encontrar ese ratillo de ganas. Y si hay que prepararlo de un tirón, y hay más de un cardo o hay que preparar para mucha gente,... cuesta arrancarse.
Pero insistimos... Merece mucho la pena, si tenemos ocasión, prepararlo "al natural".


Respecto a las propiedades nutricionales del cardo:
- Tiene alto contenido de agua (94 %)
- Aporta solo 20 kcal cada 100gr
- Tiene alto contenido en fibra
- Aporta minerales como potasio, calcio, sodio, hierro y selenio
- Contiene buena cantidad de vitaminas C, B1, B2 y B3.
- Aporta otras sustancias como inulina y cinarina.

Por todo esto, es interesante para diabéticos, ayuda al hígado, previene cálculos biliares, ayuda a reducir el colesterol, ayuda al funcionamiento intestinal, mejora la digestión y tiene acción depurativa y diurética. Casi nada lo del cardo!!!

El cardo se planta entre julio y agosto y se consume durante todo el invierno. En algunos casos, incluso desde finales del otoño, aunque seguro que algunos de vosotros ya habréis oído decir a algún hortelano experto que... "el cardo, hasta que no ha soportado un par de heladas... nah!"

Es una planta muy grande, supera el metro de altura y los 50 cm de ancho. Las pencas son gruesas, largas y fuertes. Cuando alcanza cierto grado de maduración, se ata para que las hojas permanezcan cerradas y apretadas y se suele cubrir alrededor para que no les de mucha luz y estén más blancos.
 
Podemos decir tambien que, dentro del mismo tipo de cardo blanco, hay una "variedad" que es el "cardo rojo". 

Este, un mes antes de su consumo, se cubre totalmente con tierra formando un montículo muy alto. 

 
(Foto: elrincondesoria.es)

Este método, además de hacer que las pencas tomen un color "rosado", proporciona un aporte extra de minerales de la tierra y además suelen ser las pencas algo más tiernas, por ello, se suelen utilizar, además de cocinadas, para su consumo "en crudo", en ensalada. Este sistema, bastante más laborioso, se ha arraigado bastante y ha tomado fama y tradición, especialmente, en Ágreda (Soria) y en Corella (Navarra), aunque de modo particular también se cultive así en algunos otros lugares de la zona. Si tenéis ocasión, no dejéis de probarlo.


Pues sin más, vamos a meternos ya en faena. 

Ojalá que, más pronto que tarde, podamos grabar en videos este tipo de elaboraciones, pero mientras tanto, lo seguiremos explicando por escrito. 

Aquí os proponemos dos formas muy sencillas de prepararlo, pero hay muchas más, algunas mucho más elaboradas y otras menos, unas con más ingredientes y otras con menos. Rebozado, con almendras, con bechamel, con almejas... Hay muchas maneras a cual más rica de preparar el cardo. En un futuro os propondremos otras recetas algo más elaboradas.

Al final de las recetas van algunos consejos, tanto para la elaboración como para la limpieza, en el caso de que los tengáis "naturales". Si los tenéis ya limpios, o en conserva, o congelados, podéis ir directamente a preparar las recetas.

Si os animáis a prepararlo, os animamos también a que saquéis fotos y nos comentéis el resultado.

Y damos por supuesto que entre vosotros hay gente que tiene su propia receta y prepara el cardo maravillosamente y con mano experta. En Lerín no podría ser de otra manera. Os animamos también a que nos contéis cómo lo preparáis vosotros,  Y si es con receta y fotos, muchísimo mejor. Así, entre todos, colaboraremos y ayudaremos a que más gente se anime a preparar este producto tan estupendo y tan nuestro. 


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CARDO CON JAMÓN


Ingredientes (4 personas):

- 1,5 kg de pencas de cardo

- 2 dientes de ajo

- 4 cucharadas de aceite de oliva V.E.

- 1 cucharada de harina

- 50 gr jamón

- Sal

Elaboración:

- Quitar las hojas exteriores y la parte superior de las pencas, quedándonos con la parte más blanca.

- Quitar una pequeña capa de los laterales y limpiar la penca quitando las hebras/fibras, de arriba abajo, con una puntilla y partir en trozos de 4 o 5 cm, poniendo en un bol con agua fría, y un manojo de perejil.

- En una olla, poner agua con sal y un poco de harina o un poco de perejil. Cuando esté hirviendo, se añade el cardo escurrido, dejando hervir unos 50/60 minutos. Si es en olla express, debería estar hecho en unos 20/25 minutos. El agua deberá cubrir bien el cardo.

- En una sartén con aceite, se fríen los ajos bien picados. Cuando tomen color, se añade el jamón cortado muy pequeño, hacer 1/2 minuto y añadir la harina que guisaremos removiendo unos 2 minutos, seguido caldo de la cocción. Removeremos bien la salsa hasta que quede ligada al gusto.

- Como final, se añade el cardo dejando hacer a fuego suave unos 5 minutos.

Notas:

- Es conveniente limpiar los cardo con guantes. Se manchan las manos.

- La harina y el perejil impiden la oxidación del cardo. Se puede usar limón, pero presta sabor.

- En este caso hemos usado cardo rojo.

- El cardo pequño tiene más sabor.

- Las pencas más blancas del interior son muy apropiadas para comer en crudo, en ensaladas.

- Como siempre decimos, los tiempos son orientativos. Ni el producto ni el agua son iguales en todos los sitios.

- El cardo es un producto que se conserva muy bien, tanto en conserva como congelado. Para congelarlo hay que hacer un escaldado en agua hirviendo con sal y antioxidante, unos 5 minutos.

- El jamón se puede poner en loncha entre dos papeles absorbentes y poner 1 y 1/2 minutos en el microondas. Dejar enfriar y machacar o triturar, añadiendo al final.


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CARDO RIZADO EN ENSALADA



Ingredientes (4 personas):

- 4 pencas de cardo

- 2 dientes de ajo

- Aceite O.V.E.

- Vinagre

- Sal 

- Perejil


Elaboración:

- Se limpia el cardo quitando los laterales de las pencas y las hebras, estas de arriba abajo, con una puntilla, en trozos de 4 o 5 cm.

- Hacer cortes longitudinales por cada lado y transversales (#). Poner en un bol con agua (con hielo o fría) con un manojo de perejil, y mantener un mínimo de 1 hora. Mejor 2.

- Escurrir muy bien y poner en un bol-ensaladera, añadir los ajos muy picados y salar, mezclando bien.

- En un vaso, se hace una vinagreta con 3 partes de aceite y 1 de vinagre y se mezcla bien, batiendo con un tenedor, añadiendo este contenido al cardo, y mezclaremos bien.

Notas:

- Es conveniente limpiar los cardos con guantes. Se manchan las manos.

- El perejil y/o la harina impiden la oxidación del cardo. Se puede usar limón, pero presta sabor.

- En este caso se ha usado cardo blanco normal.

- El cardo pequeño es más sabroso.

- Esta ensalada queda muy bien añadiendo granada.

- Las ensaladas es mejor componerlas en un recipiente distinto al que se vaya a servir.

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Intro: J York

Recetas: Pedro Castillo

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domingo, 7 de febrero de 2021

EL PATRIMONIO PERDIDO

Hoy en LERÍN ES CAPITAL tenemos un artículo un poco "diferente". Podemos clasificarlo en la sección de "Patrimonio", en la de "Historia", en la de "Cultura", incluso quizás en otra que podríamos titular "Opinión".

El caso es que en esta ocasión no se trata de hablar sobre algo o sobre alguien, o sobre un hecho concreto, sino de exponer una situación que ha ido sucediendo a lo largo de los años y que ahora, con la perspectiva que nos ofrece el paso del tiempo, merece la pena echarle una pensada.

Si con este artículo se consigue provocar que alguno de vosotros se conciencie un poco sobre el problema que se expone, el objetivo estará cumplido. Si además se consiguiera que alguien, quien le corresponda en cada momento, hiciera algo para evitar que esto siga sucediendo, sería todo un éxito.

Vamos pues a echar un vistazo a...

 

EL PATRIMONIO PERDIDO

Encontrar alguna fotografía antigua de Lerín que no conocía previamente siempre me produce una gran alegría pero hay algunos casos en los que, paradógicamente, esta alegría viene acompañada de un sentimiento de cierta tristeza, como “de bajoncillo”. Y esto me ocurre también algunas veces, de cuando en cuando, no solo viendo este tipo de fotografías sino simplemente dando un paseo por el pueblo, o incluso por el campo lerinés.

En esas ocasiones, el hecho de fijarme en algunos detalles me lleva a mirar un poco más allá de los meros objetos (lugares, piedras, casas...) y a preguntarme cosas como "¿Quíén vivió allí?", "¿Cómo sería esto hace cien años... o cuatrocientos años...?", más aún teniendo en cuenta la importancia de Lerín en muchos periodos de su historia. "¿Cómo sería el día a día de entonces, el trabajo en este sitio o en este otro, los conflictos (luchas y guerras frecuentes), el ocio... cómo irían vestidos, sobre qué hablarían...?". En fin, saltos imaginarios en el tiempo con los que construyo mis propias "escenas" sobre el pasado de Lerín. Supongo que algunos de vosotros también lo habréis pensado alguna vez. Disfruto mucho con esos ratillos.

Sin embargo hay algunos de estos "ratillos de disfrute" que a veces vienen acompañados, como decía, de cierta tristeza o "bajoncillo" cuando pienso... "¡Por Dios! ¡Cómo es posible que haya quedado tan poco de todo aquello!!!".

Con el paso de los años, de los siglos, los conflictos bélicos fueron sucediéndose uno tras otro y fue precisamente la importancia de la plaza y su localización lo que favoreció tanto la construcción de estructuras importantes como, por el mismo motivo, la destrucción de buena parte de esas mismas estructuras. Y esto ha ido ocurriendo sucesivamente, conflicto tras conflicto, desde tiempo inmemorial. Muy posiblemente, el propio Castillo de Lerín, símbolo emblemático del pueblo, sea la edificación que más sufriría ese proceso de destrucción-construcción en repetidas ocasiones y durante varios siglos.

Tras los conflictos, en los periodos de entreguerras, en la mayoría de los casos y salvo raras excepciones, poco interés habría en restaurar o conservar lo dañado (y pocos medios) , a no ser que fuera totalmente imprescindible. Es de entender que, entonces, la prioridad general sería salir adelante de la mejor manera posible.

Todas estas pérdidas, evidentemente, no es algo que haya ocurrido exclusivamente en Lerín sino en muchísimos otros lugares, cercanos y lejanos, pero está claro que de lo que hablamos ahora aquí es de lo que afecta directamente a nuestro pueblo.

Asumida pues toda esa enorme pérdida provocada por los conflictos, lo que ahora resulta desolador es comprobar lo perdido en los últimos 80 años, ya sin guerras, y si dejamos a un lado los primeros años de la dura posguerra, que bastante tenían con lo que tenían, quedan más de 60 años de progresiva prosperidad que han ido acompañados de una destrucción y pérdida de tal cantidad de estos bienes históricos que resulta verdaderamente sangrante.

El abandono, la dejadez, la falta de aprecio por lo propio, es una grave enfermedad para un pueblo. Ese lamentable y poco fundamentado "complejo" tan generalizado de "ser de pueblo" que hace que a lo antiguo se le llame "viejo" y a las antiguedades, "polas". Esa forma de pensar que nos dice que una antigua y monumental construcción rural es algo que hay que derribar totalmente para construir en su lugar otra completamente distinta que se parezca más a las "modernas" de una ciudad, aunque estas fueran iguales unas a otras y la gran mayoría de ellas carecieran de personalidad y estética alguna, cuando precisamente en las ciudades se construía así porque resultaba más barato y había que construir mucho y rápido (¡Cuantísimo daño produjo esta moda, especialmente en los años 70 y 80!).

Echando la vista a estas últimas décadas, da vértigo pensar en todo lo que ha desaparecido del pueblo. Cierto es que una buena parte eran edificaciones en ruinas, pero también es cierto que unas ruinas, convenientemente restauradas en mayor o menor medida, son, ahora mismo, en la actualidad, y en cualquier lugar, un reclamo turístico cultural de máxima importancia. Pero es que además de estas, otras edificaciones estaban lejos de ser consideradas ruinas irrecuperables sin valor y cayeron víctimas de una mal entendida "modernización", o quizás de meros intereses económicos.

Haciendo un poco de memoria sobre las cosas que se perdieron por completo, y vistas de una en una, produce tristeza, pero si hacemos una lista rápida, resulta increíble.

Si os parece, vamos a echar un vistazo a algunas de estas joyas perdidas... o "desperdiciadas" en estos últimos años. En este reportaje no vamos a incluir lo desaparecido antes del siglo XX, ya que la lista sería enorme: El propio Castillo, Recinto amurallado, conventos, tres ermitas dentro del casco urbano y otras seis fuera de él, etc... Ahora vamos solo con lo perdido en el siglo pasado (especialmente en la segunda mitad).

Ahora no vamos a entrar a fondo en ninguna. Es muy posible que en breve profundicemos en algunas de ellas en futuros trabajos, de hecho alguno ya está en marcha, pero ahora, aquí, mostramos simplemente una relación.

Y comenzamos por...


- El PALACIO DE LOS CONDES DE LERÍN. Quizás una de las más significativas sea la pérdida prácticamente total de estos restos. Palacio, fortaleza,... un lugar en su época de importancia internacional.

Estas fotografías están tomadas hacia 1920/30 por Lorenzo Urabayen (1888-1968):


Aquí podemos ver en primer plano las ruinas del Palacio. En el centro, al fondo, la Peña Baja (Que entonces era más alta) y arriba, a la izda. La Peña y el comienzo del Fuerte. (Archivo fotográfico UPNA)



(Archivo fotográfico UPNA)



 (Archivo fotográfico UPNA)

    


- La ermita de la VIRGEN DE GRACIA. Derribada en los años 60 es otra pérdida grande. Estaba previsto su arreglo y ya conseguido parte del presupuesto desde el año anterior, pero al parecer no se llegó a conseguir el total de la subvención necesaria y se optó por el derribo total, según narra Mª Carmen Zubiri en su libro "Historia de Lerín" al que pertenecen estos gráficos.

 




- El FUERTE DE ISABEL II. La llamada "garita" del Fuerte de Isabel II, construida durante la I Guerra carlista (1833-40); reconstruida en la III Guerra Carlista (1875) y demolida hacia el año 1976.


 

Sobre este plano del siglo XIX se indica dónde estaban estas tres construcciones:


- Siguiendo con este tipo de edificaciones tenemos el pequeño fortín del ALTO DEL JUDÍO, en las eras de La Romaleta. Construído en la III Guerra Carlista y destruída por el Ayto hacia el año 2000, junto a otras "cabañas de era" de gran interés etnológico.


- La CASERNA DEL PUENTE, fortificación de la III Guerra Carlista que controlaba el acceso por el Puente Viejo (aquel "Puente Viejo" no es el actual "Puente Viejo". Estaba situado entre los dos puentes que hay en la actualidad) también fue derruída al comienzo de los 70.  

En esta postal coloreada de principios de los 70 se ve en el centro de la imagen la edificación de la "Caserna". El antiguo puente cruzaba el río (+/-) a la altura del carro.



- Las SALINAS. Es importante tener en cuenta que hay documentación que constata que las salinas de Lerín ya estaban en funcionamiento en el año 1375, pero sabiendo de asentamientos romanos en territorio lerinés es muy probable que ya se explotara desde muchísimo antes este recurso natural, como ocurrió en otros lugares que tenían la fortuna de contar con manantiales que produjeran tan valiosa sustancia. Hace apenas unas pocas décadas se decidió que no merecían la pena conservarse y fueron destruidas. En otros lugares se han podido mantener, si no por su rentabilidad industrial, sí por su importancia histórica y etnográfica.



Ya desplazándonos a zonas más céntricas del pueblo, hay bastantes cosas que no consiguieron sobrevivir al "implacable" siglo XX.  

 

- El KIOSKO. Construído en 1911 y desmontado en 1959. Fue testigo a lo largo de los años de momentos cotidianos, momentos críticos, momentos festivos... Resulta inevitable pensar cómo sería ahora la Plaza de Lerín con el viejo kiosko presidiéndola desde el centro.


 


- La CASA DE ERVITI. En la misma plaza y según observamos el kiosko desde el otro lado, vemos al fondo la desaparecida y señorial "Casa de Erviti" (Realmente "Casa de Lázaro", ya que la casa provenía de su esposa, Isabel Lázaro). Junto al edificio se perdió el valioso escudo de Lázaro de su fachada. 



 


- Otro valioso ESCUDO perdido es el que se encontraba en la esquina entre la Calle Mayor y la Calle Monjas. Un poco más arriba en la esquina siguiente, se ve otro escudo que, por fortuna, aún se conserva.

 

                         (Archivo fotográfico UPNA)

 

- También en el interior de la iglesia ha habido elementos de importancia que se perdieron en las úlimas décadas. Quizás las piezas más llamativas sean los espectaculares PÚLPITOS. 


 

 


 

Además de estos dos, también el púlpito de la ermita de la Virgen Blanca ha desaparecido.


- En el exterior de la iglesia, cuando se realizaron las obras de reparación de la cubierta, en 1998 desapareció una parte de su estructura exterior: el CONJURATORIO. ¿Era necesario eliminar de este modo una parte de un edificio monumental de esta categoría? Es de entender que habría un motivo de importancia absolutamente vital para llevar a cabo semejante modificación en la obra artística y monumental más importante de Lerín. ...¿O no?



Bueno, ya está quedando el artículo demasiado largo y os voy a acabar "turrando".

Hay muchas más cosas que podríamos añadir a esta lista que fueron muy importantes para Lerín pero que ya han desaparecido, como:

- EL CORRAL DE LA DULA

- EL TRUJAL

- EL CONVENTO DE LAS MONJAS

- EL CINE AVENIDA

- LA "CASA GRANDE"

- FÁBRICAS... TALLERES...

- ABEJERAS, CABAÑAS, CORRALIZAS, CASERÍOS...

... Y bastantes más cosas. 

En fin, no se pretende aquí hacer una lista exacta, exaustiva y completa, pero no se puede negar que el siglo XX fue muy, muy duro con el patrimonio histórico y humano de Lerín.

 

No podríamos acabar este artículo sin mencionar el colosal desastre de BAIGORRI. Que sí, que ahora pertenece a Oteiza de la Solana, pero no olvidemos que siempre, hasta bien entrados los años 70 fue Lerín. Muchos lerineses actuales descienden de familias asentadas allí e incluso han nacido allí. Pero creo que Baigorri merece un artículo completo dedicado en exclusiva, así que en un futuro nos meteremos con ello a fondo y con más detalle.

 

Bueno, amigos de LERÍN ES CAPITAL, solucionar lo que ya no tiene remedio es tarea imposible, sin embargo, hay otras cosas muy importantes que aún se está a tiempo de salvar si se pone un poco de interés.

Lerín aún posee un patrimonio muy importante que es vital preservar. Conservar y mejorar el patrimonio histórico que nos queda puede fundamentar un futuro turístico próspero para Lerín.

 

Finalmente, y para evitar "malos entendidos", me gustaría dejar claro que:

Este artículo en ningún modo pretende culpabilizar, ofender o molestar a quienes ahora puedan vivir en alguna de las viviendas que se hayan podido construir en los lugares donde estaban algunas de estas edificaciones destruidas hace años. 

Con este artículo solo se pretende "remover" un poquillo la conciencia de los lerineses y dar a entender que lo que no se valora y se cuida, se acaba perdiendo.

Se trata únicamente de constatar la grandísima responsabilidad que tiene quien en cada momento decide dónde y cómo se puede construir, pero está claro también que hay que tener tanta o más responsabilidad sobre lo que se destruye.

Ojalá que esta "mirada atrás" que aquí proponemos sirva para que quienes en su momento tengan que tomar decisiones que influyan en la conservación del Patrimonio de Lerín, lo tengan en cuenta.

Y ojalá también que este ratillo de lectura os haya resultado interesante o al menos entretenido.

 

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Artículo: Jose York

Fuentes consultadas:

Archivo fotográfico de Pamplona

Archivo fotográfico UPNA

Archivo fotográfico grupo "Conocer Lerín"

"Historia de Lerín" Mª Carmen Zubiri

"Lerín-Historia,Naturaleza,Arte" J.L.Ona-A.Garnica

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Nota:

Como en cualquier otro artículo de Lerín es Capital, y más siendo como en este caso un artículo de "opinión", estáis invitados a comentar y dar también vuestra opinión sobre este tema concreto. Sí que os pedimos que los comentarios se hagan con corrección y respetando la opinión de los demás.

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