domingo, 19 de enero de 2020

PELOTA PROFESIONAL - JOAQUÍN SOLANO



 Individual. Juvenil. Torneo local.


Con el apodo, de herencia familiar, de "El Pinto", Joaquín Solano Yerro es la única persona, que tengamos conocimiento, que ha sido profesional en el mundo de la pelota en nuestro pueblo. Concretamente en la modalidad de remonte.

Nace en Lerín el 8 de mayo de 1955, lugar en el que fallece el 15 de septiembre de 1983 en un desgraciado accidente, a la edad de 28 años.

Cursó sus estudios primarios en la escuela de su pueblo y con la intención de continuar el trabajo de su padre en la agricultura, acude a formarse en la granja-escuela situada en el término de Imas, en Mendavia.

Su padre, también llamado Joaquín, era pelotari aficionado en la modalidad de mano, si bien de carácter local.

En los años 50/60/70 del pasado siglo, en el frontón municipal de La Peña, se disputaban grandes partidos de pelota a mano todos los domingos después de misa mayor, con gran afluencia de aficionados. Además de Joaquín Solano (padre), destacaban en estos encuentros: Felipe "El Pino", José Luis Larumbe, Martín Lacabe "Mundín", Irigoyen "El Miqui", José Arróniz "Joselín"... y otros más que hacían muy deportivas y amenas las mañanas dominicales. Eran frecuentes las apuestas y los desafíos entre pelotaris.

Nuestro personaje, heredó de su padre su afición por la pelota a mano y desde muy niño, comenzó a practicarla con notable éxito. Además de su clase, desarrolló un físico importante que le hizo destacar desde sus inicios.

Es a principio de los años 70, recién creada la Peña Deportiva Retegui, cuando Joaquín comienza a participar en torneos.

Joaquín Solano-Mateo Andueza contra Florencio Aranda-Juan Antonio Sáenz
 


Joaquín Solano - Mateo Andueza; Carlos Chocarro y Cándido Alonso. Torneo local.

 
En Lerín se hace claramente con el título en el campeonato local acompañado de Mateo Andueza en la categoría de Juveniles.

Sebastián Gorrícho, Creador de Peña Deportiva Retegui, con Joselín y Joaquín Solano, padre, directivos y jugadores de torneo local.
 
 
En 1970, en Estella con “Paco” Yerro disputa un torneo en la categoría de juveniles, donde se miden a gente de reconocido nivel en todo Navarra.

En 1971, en el mismo torneo de Estella, a pesar de quedar subcampeones, ante Bonfil y Morante, de Olazagutía, era considerado como el pelotari más destacado del campeonato.

 Fontón Lizarra, Estella. Con Espinosa, de Sartaguda, contra Bonfil y Morante, de Olazagutía. 
 

Participa, representando a Lerín, en el Campeonato Navarro de Interpueblos, en la categoría de Juvenil, años 70, 71 y 72, en cuyos partidos nuestro pueblo casi tenía asegurado el punto, debido a la  calidad y fortaleza física de Joaquín. La prensa deportiva regional, se hacía eco de sus magníficas condiciones para este deporte. “Paco” Yerro Villanueva era su compañero habitual.


  Fontón Lizarra, Estella. Con Espinosa, de Sartaguda,con Pedro Castillo y el hermano de Espinosa.

En ese año 1972, es llamado por el Club San Miguel de Estella, como juvenil destacado de la zona, para participar en festivales diversos y comienza a disputar el Campeonato Navarro en la categoría de Juveniles.

  Fontón Lizarra, Estella. Teófilo Ochoa, presidente del C.D. San Miguel, entrega a Joaquín el trofeo como jugador más destacado del torneo. 


En compañía de Espinosa, de Sartaguda, supera diferentes eliminatorias, quedando campeón en el grupo de Tierra Estella. Disputa la semifinal del Campeonato Navarro en el frontón Labrit. Retegui II-Martinicorena, superaron por 22-08 a nuestro pelotari y al sartagudés. Los ganadores, sobre todo Julián Retegui, fueron después auténticos ídolos en este deporte, uno de los grandes de la historia de la pelota a mano. Otro pelotari semifinalista, que después resulto destacado y que jugó en Lerín como profesional, era Bengoechea IV.

Hasta el tanto siete el partido resultaba igualado, pero apareció, como otras veces el “mal de manos” y solamente lograron hacer un tanto más, ante tan poderosa pareja.

En el campeonato de Estella, volvió a ser subcampeón. Con Espinosa, cayeron en la final ante los Hermanos Irigoyen, de Alsasua.

Siguió disputando partidos, sobre todo en Estella, bastantes con su paisano Joselín, pero el “mal de manos” aparecía con excesiva frecuencia y le impedía disfrutar en el frontón.

En 1976, Jesús Reclusa, presidente de la Federación Navarra de Pelota y Salus del Río, tío, le aconsejaron que probara en el remonte. Su inicio fue fulgurante y llegó rápidamente a ser campeón navarro de aficionados. Disputó estos partidos en los últimos tiempos del Euskal Jai de la calle San Agustín de Pamplona.

En agosto de 1978 debuta, en compañía de Arraztoa, de Irurita, como remontista profesional en el nuevo y flamante Euskal Jai Berri de Huarte-Pamplona.

 Remontista profesional. Frontón Euskal Jai Berri, Huarte Pamplona.
 

Hasta su fallecimiento, fue profesional de este deporte. Alternó los frontones Euskal Jai Berri de Huarte Pamplona y Galarreta de Hernani. Si bien los comienzos eran bastante prometedores, no llegó a disputar partidos estelares. Quizás su trabajo en la agricultura no le permitía dedicar todo el tiempo necesario a un deporte profesional, siempre exigente, pero aun así, aquí tenemos a la única persona que ha sido profesional del remonte, en nuestro pueblo.

Concejal del Ayuntamiento, buen corredor del encierro, jugó en el C.D. Lerinés y será recordado por su nobleza, calidad humana y amor a su pueblo.


Ayuntamiento de Lerín (Primera legislatura de la democracia)
 

La prensa deportiva y social se hizo eco del desgraciado accidente que le costó la vida, ese fatídico 15 de setiembre de 1.983, siendo su multitudinario funeral una extraordinaria muestra del profundo dolor que causó su fallecimiento.




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Artículo: Pedro Castillo
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lunes, 13 de enero de 2020

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO ROMANO EN LERÍN


Para conocer mejor un pueblo, es importante conocer su historia. Precisamente ese es uno de los principales objetivos de "LERÍN ES CAPITAL", dar a conocer y plasmar por escrito algunos de esos aspectos de la historia de Lerín que, por desgracia, van quedando ocultos por el desconocimiento, o bien apartados de la memoria por el paso del tiempo.

Hoy traemos a este escaparate lerinés el caso de un yacimiento arqueológico con restos de un asentamiento de la época romana, que se descubrió y se investigó en la década de los ochenta de este pasado siglo.

Son numerosos los asentamientos de la época romana que se han localizado en Lerín. Uno de ellos es el situado en el término de "La Cerrada" que es sobre el que vamos a tratar en nuestra entrada de hoy.

El arqueólogo lerinés José Luis Ona fue, junto con su equipo, el encargado de aquel estudio que, desgraciadamente, ofreció muchas dificultades, ya que coincidió con la transformación de esa parcela de un tipo de cultivo a otro, lo que afectó de manera importante en la posibilidad de llevar a buen término los trabajos de investigación del poblado.

Además de estas dificultades, un lamentable suceso que me atrevería a calificar de catastrófico, tanto en lo histórico y en lo cultural, como en lo patrimonial, tuvo lugar entonces en ese lugar. Un  importante depósito de monedas romanas, un auténtico tesoro, fue hallado y expoliado, robado, al parecer y según las investigaciones que se hicieron en su día, por una banda especializada en este tipo de delitos, y nunca se logró recuperar. Y aunque no hay seguridad completa sobre el lugar exacto del expolio, parece ser que tuvo lugar en este yacimiento romano de "La Cerrada".


Quiero, en primer lugar, agradecer al arqueólogo José Luis Ona que haya cedido para ser publicados en "LERÍN ES CAPITAL" los textos, las fotografías y los documentos que os mostramos a continuación para poder conocer mejor los detalles de aquel descubrimiento y además saber un poco más sobre aquella lamentable pérdida.

El artículo es un poco extenso pero creo que es muy interesante y por su importancia, y ya que contamos con información de primera mano, merece la pena invertir un poco de tiempo para leerlo con detenimiento y conocer algo más sobre nuestro Lerín.



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SONDEOS EN EL ASENTAMIENTO RURAL ROMANO DE "LA CERRADA" (LERÍN)

Una actuación preventiva

José Luis Ona González

El yacimiento arqueológico de la "La Cerrada" es uno de los más de veinte asentamientos de época romana localizados en el término municipal de Lerín y adyacentes. Los presentamos conjuntamente en el I Coloquio sobre Arqueología Espacial de 1984, en Teruel(1), intentando establecer su relación con el medio geográfico, así como la posible jerarquerización del territorio.

"La Cerrada" se corresponde con el nº 16 de dicho estudio y, en resumen, decíamos que se trataba de un yacimiento que en superficie aportaba materiales de época romana, alto y bajo imperiales, con unos indicios culturales indígenas en su fase inicial.

Localizado en abril de 1980 mediante prospección sistemática junto al río Ega, en el borde de la terraza baja, a tan solo 332 metros de altitud, el yacimiento no hubiera necesitado de intervención alguna si no fuera porque en 1986 sufrió importantes alteraciones en su estratigrafía como consecuencia de su transformación de campo de cultivo de cereal de secano en nueva plantación de viña.

"La Cerrada" (o "Pieza de la Viuda"), desde el E-SE, antes de su transformación en viñedo. (Foto: J.L.Ona)

Si añadimos la noticia de un importante hallazgo numismático en sus proximidades, ocurrido al parecer en octubre de 1985, nos pareció oportuno solicitar la realización de sondeos con el fin de establecer el grado de deterioro sufrido. Aprobada la petición por el Consejo Navarro de Cultura procedimos a la realización de los sondeos dirante la segunda semana de marzo de 1988 (2).

Planteamiento de los trabajos

El marco de plantación de la viña condicionó fuertemente la realización de los trabajos. Así se realizaron un total de diez catas, de 3x1 m, en sentido Norte-Sur, sin posibilidad de ampliación en anchura, lo que impedía un mayor control de las escasas estructuras aparecidas.

(Foto: J.L.Ona)



(Foto: J.L.Ona)

Los sondeos fueron elegidos en función de la existencia o abundancia de restos superficiales (especialmente mampuestos procedentes de los muros), excepto una de las catas, próxima al lugar donde las noticias señalaban la aparición del tesoro numismático expoliado.


(Foto: J.L.Ona)
 
Así pues, y de forma aleatoria, se procuró controlar la parte inferior de la finca, en su tercer y cuarto cuadrante, próximos al reborde de la terraza donde se asienta el yacimiento. Es decir, la zona donde desde su descubrimiento en 1980 habíamos ido recogiendo rastros superficiales.

Resultados

Ciertamente las previsiones, basadas en la relativa abundancia de materialles de superficie, mas el citado hallazgo numismático, pecaron de optimistas a la vista de lo ofrecido en los sondeos.

Se constató no obstante, a la luz de las estratigrafías obtenidas, que las labores de "subsolado", realizadas en 1986 para la transformación en viña, no habían arrasado totalmente el yacimiento.

En efecto, el nivel revuelto por labores agrícolas oscila entre los 35 y los 50 cm de profundidad, según zonas, respetando unos niveles intactos de entre 10 y 30 cm que descansan directamente sobre las arenas y gravas naturales.

Dos de los sondeos encontraron las gravas directamente bajo el nivel revuelto. De los restantes, lo más destacable es la aparición de un murete en la cata 5, pobre estructura a base de piedras iregulares de caliza y yeso, además de fragmentos de "tegulae" y "doliae" reutilizados.

(Foto: J.L.Ona)


(Foto: J.L.Ona)
En la cata nº 4 se detecta un depósito de escoria de hierro y en la nº 1 restos de un empedrado de cantos rodados. Varios sillares, sin dibujar estructuras definidas, en las nº 2 y 4.


(Foto: J.L.Ona)


(Foto: J.L.Ona)
 
Los materieles, en consonancia con las estructuras, son escasos y poco significativos: cerámica común y T.S. hispánica tardía; un "acus crinalis" en hueso; dos monedas, etcétera.

Los pavimentos, donde los hay, son de tierra apisonada.

Conclusión

Dado el tipo de excavación no se ha podido especificar la funcionalidad concreta de las estancias detectadas. No obstante, la pobreza de los muros y pavimentos, la abundancia de escoria de hierro en una de las catas, o la exhumación durante las labores agrícolas de una gran muela olearia, parecen deducir un ambiente rústico ligado al cultivo y elaboración de productos agrarios y al trabajo de artesanías auxiliares. Ambiente que ha pervivido hasta nuestros días, en íntima relación con los depósitos cuaternarios del Ega, muy aptos para el cultivo de cereales, vid y olivo.

 (Foto: Luis Puente)


 (Foto: Luis Puente)

El yacimiento de "La Cerrada", cuya mayor actividad según las cerámicas aparecidas, se sitúa durante la tercera y cuarta centuria d. C., es un claro ejemplo de asentamiento en "borde de terraza" y constituye un eslabón más en la densa retícula de explotaciones agrarias que se establecieron en las ricas vegas del "ager vasconum"

                                                                                      José Luis Ona González


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(1) ONA GONZÁLEZ, J. L. (1984). “El doblamiento rural de época romana en una zona de la Ribera de Navarra”. Arqueología Espacial. Coloquio sobre distribución y relaciones entre los asentamientos. Tomo V, pp. 71-93. Teruel.
(2) Previamente el Excmo. Ayuntamiento de Lerín, como titular del terreno, nos autorizó la intervención y después nos facilitaba herramientas y cinco trabajadores, lo que agradecemos sinceramente.

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DOCUMENTO RELATIVO AL HALLAZGO Y EXPOLIO EN EL YACIMIENTO DE "LA CERRADA":


Informe de Dª María Ángeles Mezquíriz elevado a D. José Mª Romera, director de "Príncipe de Viana", sobre el yacimiento de La Cerrada (Lerín), con noticias de un expolio de monedas y sugerencias de posibles actuaciones. (18-XI-1986)







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Texto, fotos y documentos: José Luis Ona González
Fotos "Conclusión": Luis Puente
Intro: Lerín es Capital-José York
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sábado, 4 de enero de 2020

EL MISTERIO DE REYES EN LERÍN






En Lerín nunca habían visto a los Reyes Magos. Todos hablaban de ellos al llegar la Epifanía, pero nadie había logrado verlos; sin embargo, llegar, llegaban, ya que en la mayoría de las casas recibían regalos, aunque solo fueran unos dulces. Esto había sido así desde siempre; sin embargo, todo cambió en la tarde noche del día 5 de enero del año 1943 cuando un rumor se empezó a correr por el pueblo: ¡Que vienen los Reyes! ¡Que vienen los Reyes

Todos corrieron a los Porches del Ayuntamiento para ver que pasaba, y allí se quedaron ya que nadie se atrevía a bajar más allá. Los niños, exaltados, no acertaban a comprender; de pronto, un hombre subió la cuesta a la carrera y comentó: tened paciencia, tranquilos; es verdad que vienen los Reyes, los he visto, pero se acaban de parar en el taller del señor Eustaquio Yerro a descansar y a darles de beber a los caballos. Enseguida, el eco del sonido de los cascos y el ruido de trompetas acercándose, auguraban lo anunciado. Era verdad; dos personajes con largas y brillantes capas, coronadas sus cabezas y atusando sus largas barbas, se empezaban a divisar a la altura del Cuartel de la Guardia Civil, seguidos por otro enigmático y singular personaje de tez oscura que cerraba la comitiva. Sus Majestades, los tres Reyes Magos venidos desde Oriente, hacían su entrada por primera vez en Lerín a la vista de todo el mundo. Un hecho singular hasta ese momento. 





Eran las 7 de la tarde. 
Al llegar a los Porches, el cortejo se forzó para hacer una parada con objeto de que los caballos contuvieran el resuello, cuando, de pronto, se abrió uno de los balcones del Consistorio; un peculiar personaje vestido con vistosos ropajes se asomó, y, según dijeron los mayores, era Herodes. Este se puso a hablar con rima ostentosa. Los niños no entendían lo que estaba ocurriendo. Se corrió la voz: es la representación de un Auto Sacramental; el Auto de Reyes. La chavalería creía estar viviendo un sueño; los ojos, como platos, absorbían más rápido que su raciocinio, y escuchaban atónitos un diálogo que parecía sacado de otro tiempo:

-¿Quiénes sois?, preguntó Herodes; Gaspar respondió con otra pregunta:
-¿Dónde está el Rey que ha nacido para salvar a tu pueblo…?

Continuaron así todos ellos con un ingenioso y poético diálogo que dejaba a todos boquiabiertos.

Uno de los espectadores se apresuró a decir: se expresan casi lo mismo que en Sangüesa. Allí lo representan cada año desde que en 1900 lo escribiera un sacerdote llamado José Legarda. Dicen que hace unos días, Satur Blasco se lo ha pedido a su tío Teófilo el cura, porque, aunque es el párroco de Berbinzana, su familia es sanguesina y tiene influencias allá. No sé si tendrá algo que ver con todo esto que vemos ahora aquí…

Cuando los Reyes acabaron su diálogo con Herodes, enfilaron por la calle Mayor hasta llegar a la plaza de la iglesia. Asomado a uno de los balcones de la estancia que llaman de las Ausencias y que se encuentra encima del atrio de la iglesia, apareció un angelito vestido con vestiduras blancas que comenzó a decir con una voz suave y clara que retronaba en toda la plaza: ¡Ave Magos!, no os turbe el hermoso ropaje del mensajero humilde de la altura, pues es Dios, en su inmensa ternura, quien manda a la Tierra este mensaje…

Aquello ya colmaba todas las expectativas. La chiquillería, delirante, no daba crédito. A los adultos, emocionados, se les humedecían los ojos. El ángel continuaba su largo monólogo; al acabar, los Reyes entraron en la iglesia y postrados adoraron al Niño Jesús, para recorrer después el pueblo dejando los regalos a los niños.

Nadie supo nunca el motivo, pero esa tarde ninguno de los presentes vio a Satur Blasco; ni tampoco estaban en la cuadra los caballos del señor Natalio, el padre de Moisés Rodríguez. Ni Moisés se dejó ver entre la gente; lo mismo ocurrió con Jesús Urriza. A la mañana siguiente, Rita, la madre de este, no entendía por qué su hijo se levantó con la cara tiznada, y en la almohada había rastro de manchurrones negros. En lo que sí coincidieron las tres madres fue en asegurar que los ojos de sus hijos brillaban de un modo especial y no conseguían borrar la sonrisa de sus labios. Este hecho misterioso se fue repitiendo del mismo modo durante casi 20 años.

Desde entonces, cada tarde noche del día 5 de enero, víspera de la Epifanía de los Reyes Magos, esa misteriosa desaparición de varios jóvenes del pueblo se ha seguido repitiendo, y otros jóvenes vuelven a faltar por unas horas, mientras llega la Cabalgata con sus Majestades, para aparecer de nuevo felices y contentos al acabar el día. Desde ese año, 1943, los niños de Lerín, al acercarse la fecha, escriben su carta a los Reyes y sueñan con verlos subir por la carretera de acceso al pueblo cargados de regalos y de ilusión.



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Artículo:  Charo López Oscoz.  Epifanía deI año 2020. (Inspirado en las memorias de Satur Blasco)
Fotografías:  Jose York 

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